Review del Usuario: Lomo LC-A

La Lomo LC-A es la cámara a la que le debemos el ser lomógrafos. Es la precursora de todo, y una de las cámaras premium de la lomografía. Compacta, robusta, portatil y automática, la LC-A es una cámara super especial que sirve perfectamente para aplicar el "no pienses, solo dispara". A continuación, mi experiencia con la AK-47 de las cámaras. En cuanto tuve la posibilidad de comprar una LC-A, no tuve duda alguna de que había que hacerlo. Era dueño de una Holga y de varias análogas, pero en cuanto supe todas las cualidades con las que contaba pensé que era la cámara que andaba buscando. Y cuando la usas, se apropia de uno de tus bolsillos, ya que cabe sin problemas y te incita a llevarla contigo siempre. Yo compré la LC-A clásica, del año 1992, pero actualmente Lomography fabrica la LC-A+, desde el año 2005 y que cuenta con algunas características extra que la potencian aún más, ambas con el mismo tipo de resultado en lo que a fotos respecta. Si te ataca la curiosidad, por acá puedes ver las diferencias entre ambas. La mejor cualidad la LC-A es que tiene un fotómetro, el que mide la luz del lugar donde te encuentras y calcula como tiene que sacar la foto para que quede bien, variando su velocidad de disparo y su abertura de diafragma (entre 1/500 a lo que necesite en tiempos, y de f2.8 a f16, para los que les interese). Por lo tanto, nunca pasa que una foto quede oscura o demasiado iluminada. Además, su lente es un gran angular de 32mm, lo que significa que tiene un rango de visión amplio y por lo mismo puedes prescindir del visor y solo apuntar y disparar. Con el tema del color, la LC-A tiene un comportamiento bastante especial. Todos sabemos que si usas rollos de diapositiva puedes lograr unos colores increíbles, pero cuando usas rollos normales los colores adquieren unos tonos super especiales, y que en lo personal me gustan mucho porque creo que la gracia de usar una cámara antigua es lograr que las imagenes se vean igual de antiguas, que sean lo menos profesionales posible y que tengan esa "atmosfera" que la LC-A agrega. Además, el viñeteo (cuando las esquinas de la foto se ponen oscuras y un poco borrosas) que se obtiene a veces es sorprendente, y si a eso sumamos que incluso la puedes adaptar a instantáneas, agregarle lentes o una carcása submarina, podríamos decir que es efectivamente capaz de aperrar siempre. Mi LC-A ya es mayor de edad, tiene 18 años, ha pasado por reparaciones e incluso un cambio de piel, pero aún así está siempre en mi bolsillo dispuesta a documentar mi mundo y todos los detalles que llaman mi atención. Y aunque no es una cámara barata, es una inversión que recomiendo totalmente, no te arrepentirás de tener una! Arículo escrito por Alfredo. Si quieres escribir un review de alguna cámara, entra por acá. Publicado el 12/07/2010

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